ESTO FUE LO QUE DIJO EL PADRE DE MÓNICA SPEAR TRAS LAS FRÍAS CONFESIONES DEL ASESINO DE SU HIJA (+DETALLES)



“No tengo palabras para el asesino de mi hija… Escuché que no se arrepiente, pero sé que la vida hará la justicia que falta. A él no le dirigiría ninguna palabra”, dijo Rafael Spear,padre de Mónica Spear, ante las declaraciones de Gerardo José Contreras Álvarez, alias “El Gato”, responsable de la muerte de la actriz y quien reveló que “no está arrepentido de haberlo hecho”.

El padre de Spear considera que a nivel policial el caso de la actriz ha concluido. Además de esto resaltó que más allá de los posibles esfuerzos que pudieron haber hecho las autoridades por tratarse de una figura pública, las detenciones que se hicieron se lograron realmente gracias a la misma comunidad que se atrevió a denunciar cuál era el paradero de los responsables.

Aunque ha tratado de mantenerse al margen de opiniones respecto a la inseguridad y la injusticia en Venezuela, confesó que la familia Spear ha sido víctima en numerosas ocasiones del hampa común, luego del asesinato de Mónica. Incluso, recordó el caso de uno de sus sobrinos que fue asaltado dos veces el mismo día. “Sin duda, no se han tomado las medidas necesarias para acabar con este flagelo”, lamentó.

Luego de este suceso, Rafael Spear quedó a cargo de la hija de la artista, quien recibió un impacto de bala durante el robo a sus padres. “A veces mi nieta Maya dice que quiere reunirse con su mamá en el cielo y que le gustaría volver a Venezuela”, recordó.


Sin espacio para la impunidad

Deivis Ramírez, quien junto a María Isoliett Iglesias escribió el libro Capítulo Final: el homicidio de Mónica Spear, coincidió con las declaraciones del padre de la exmiss en cuanto a dar por concluido este caso: “No quedó nadie por fuera, todos los responsables están tras las rejas y faltan algunas condenas”.

Según el periodista, el hecho de que se tratara del asesinato de una figura pública ayudó a que la impunidad no arropara el crimen, como hubiese ocurrido con un suceso cualquiera. En este sentido, detalló que en Venezuela ocho de cada diez casos quedan impunes; es decir, “hay un 95% de impunidad y la muerte de Mónica representa ese 5% que falta”.

A su juicio, “con la presión internacional que tenía este Gobierno sobre sus hombros, no le quedaba otra que resolverlo y buscar hasta debajo de las piedras a los responsables”. Por lo tanto, quedó demostrado que “el Gobierno le había puesto nombre y apellido a la justicia: Mónica Spear”.

Así como el papá de Spear, el comunicador valoró las investigaciones que las autoridades hicieron para hacer justicia, pero insistió en que fue gracias a las denuncias como realmente se pudo concluir el caso. Al respecto, reveló que había órdenes para no mostrar la foto de “El Gato”, pero junto a su compañera decidió colocarla a la luz y fue cuando realmente hubo justicia.

“El caso de Mónica fue motivo de alarma nacional e internacional porque demostró cómo cualquier venezolano está expuesto al crimen; pero también abrió una ventana para reivindicar al periodismo”, puntualizó.

Un día trágico

La exmMiss Mónica Spear junto a su esposo Thomas Berry fueron asesinados el 6 de enero de 2014 al quedarse accidentados en la autopista de Puerto Cabello-Valencia (Venezuela), cuando regresaban de un paseo turístico junto a su hija Maya, quien resultó herida.

Tras el suceso, comenzaron las averiguaciones. El 24 de febrero de 2014 fueron detenidos Jean Colina Alcalá (19), Alejandro Maldonado Pérez (21), Adolfo Rico Agreda (26), Leonar Marcano Lugo (32) y Eva Armas Mejías (39), por su presunta responsabilidad en el caso. Por este mismo hecho fueron acusados dos adolescentes de 15 y 17 años de edad.

Posteriormente, el 3 de marzo de 2014, el Ministerio Público acusó a José Gregorio Ferreira Herrera (18), Franklin Daniel Cordero Álvarez (28) y Nelfrend Antonio Jiménez Álvarez (21), por la presunta comisión de los delitos de homicidio intencional calificado en la ejecución de un robo agravado, obstrucción en la vía pública y asociación para delinquir.

El 18 de marzo de 2015, fue acusado Gerardo José Contreras Álvarez (19), alias “El Gato”, quien fue detenido el 28 de enero en San Felipe, estado Yaracuy, por la presunta comisión de homicidio calificado con alevosía en la ejecución de un robo en grado de cooperador; e igual delito pero en grado de frustración en perjuicio de una niña de cinco años; obstrucción en la vía pública, robo agravado en perjuicio de una de las personas que auxiliaron a la pareja y uso de documento falso.

Asesinos con temor a la muerte

Ramírez explicó que al iniciar el proceso de detenciones, las autoridades alertaron que todos los acusados serían recluidos en la cárcel de Tocuyito, porque está ubicada en el estado donde se cometió el crimen.

Sin embargo, los acusados solicitaron que no fuesen trasladados a este centro penitenciario por temor a ser asesinados por el resto de los reclusos. De esta manera, negociaron para que se mantuvieran todos en El Rodeo, donde existe un régimen cerrado con reglamento, y la ministra de Asuntos Penitenciarios, Iris Varela, lo autorizó.

Las predicciones se hicieron ciertas, a pesar del cambio de cárcel. Adolfo Rico Agreda, alias “Adolfito”, fue asesinado por múltiples puñaladas. Presuntamente los responsables de este asesinato son sus propios compañeros de celda, identificados como José Ferreira Herrera y Nelfrend Jiménez Álvarez, acusados también por el caso Spear.

Culpable sin disculpas

Gerardo José Contreras Álvarez, alias “El Gato”, no se disculpa ni se arrepiente. Así confesó durante un video que grabado desde la cárcel de El Rodeo y que fue reproducido en el lanzamiento de la nueva edición del libro Capitulo final: El homicidio de Mónica Spear.

“No me arrepiento porque sé que algún día voy a salir de aquí”, asegura Contreras, quien además se justifica e insiste en que no mató a Spear porque quiso, sino porque disparó como respuesta a los conductores de la grúa que intentaban defenderse y una de las balas alcanzó el cuerpo de la actriz.

“Nosotros los robamos normal, los revisamos. No les encontramos nada. Yo sí agarré una cámara, ella se quedó quieta, era un robo. Yo la revisé, no les conseguimos prendas ni nada. Ella no decía nada. El esposo sí hablaba, pero no le entendí nada porque hablaba en otro idioma. Yo pegué a uno de los conductores de la grúa y el otro se fue corriendo al otro lado de la vía. Yo estoy pendiente por si viene el gobierno, porque si viene el gobierno mi decisión es echarle candela, y cuando nos vamos, que vamos subiendo, el gruero (que se había escapado) se detona con la pistola, y nosotros nos detonamos todos. Si el gruero no se detona nosotros nos vamos relajados”, relató.

DLA