ESSENA O'NEILL, LA MODELO QUE DEJÓ LAS REDES SOCIALES PORQUE 'NO SON LA VIDA REAL'



Una de las fotografías modificadas por la propia modelo en la que muestra toda una vida sometida a su aprobación en la sociedad. INSTAGRAM

Con tan solo 18 años era una estrella en las redes sociales. Pone en marcha una campaña para denunciar el peligro que esto suponeLa campaña "Let's be game changers" invita a todos los jóvenes intoxicados por las redes a que no comentan el mismo error que ella

18 años, modelo, 712.000 seguidores en Instagram, famosa en Youtube con 200.000 seguidores y 60.000 en SnapChat, lo que supone unos ingresos en dinero de millones de dólares. Parece el sueño de cualquier celebritie pero no es el sueño de Essena O'neill o, por lo menos, ya no lo es. La modelo de 18 años ha publicado un vídeo en su canal de Youtube en el que le habla directamente a su "yo de los 12 años". En él relata su incursión en las redes sociales, datos sobre su fama y sobre los miles de mensajes y correos electrónicos que recibe a diario. La sorpresa viene al comprobar que lo que pretender es dejar clara la tristeza que le ha supuesto este mundo. Su objetivo: desintoxicarse de las redes sociales desde el día 27 de octubre. 

Para este abandono masivo de los contenidos, que habitualmente compartía en la red, ha necesitado borrar la mayoría de sus fotografías y añadir textos en muchas de ellas explicando cómo se ha llegado a sentir durante todos estos años, desde los 12, cuando comenzó su sueño de convertirse en modelo. 

Además de llevar a cabo esta labor de modificación de sus contenidos, creó también una página web en favor de los adolescentes para ayudar a que éstos se desenganchen también de este fenómeno. Bajo el nombre Let's be game changers (cambiemos el juego), la modelo ha compartido vídeos y textos en los que confiesa sus sentimientos.

O'neill desvela en el vídeo datos sobre su adicción a las redes sociales, la necesidad de la aprobación social que se busca en el mundo de los posados y afirma que no utilizó nunca las redes como algo real, eran fotografías forzadas o buscadas. 

Pone ejemplos concretos de estas fotografías al afirmar que hicieron falta numerosos intentos para lograr la instantánea con el vientre plano deseada "Me hubiera gustado comer bien ese día. Probablemente le grité a mi hermana pequeña para que consiguiera una foto que me gustara". Asegura que "las redes sociales no son la vida real" y se muestra decidida a abandonarlas. 

La australiana llegó a facturar la friolera de 1.300 euros por un solo post: " Con medio millón de seguidores supe que muchas marcas online pagaban 1.800 euros por una imagen. Tened cuidado con lo que promocionan las personas y preguntaos a vosotros mismos la intención de la foto".

Afirmaciones como "Tener un cuerpo tonificado no es todo lo que el ser humano es capaz de hacer" o "Me he hecho más de 50 fotografías hasta que he conseguido una que quizá os guste, después he tardado años en editar este selfie con un montón de apps solo para sentirme socialmente aceptada por ti" han marcado el mensaje de la joven a todos aquellos que quieran reflexionar sobre la dominación de las redes sociales y el peligro de vivir de una imagen que no es real.


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