China arranca su Semana de la Moda con premios a jóvenes y atrevidos talentos



China comenzó este viernes su vigésimo cuarta Semana de la Moda con la celebración de un concurso para jóvenes talentos de la costura internacional, que premió diseños atrevidos y cargados de contenido social e ideológico.

Formas imposibles, tejidos naturales, tules interminables, colores tierra, amplias gamas de azules, abundancia de negro, contornos marcados por materiales elásticos, plateados, telas superpuestas y sombreros de todos los tamaños y estilos.

La treintena de concursantes en la competición celebrada hoy en el hotel Raffles de Pekín, en la misma avenida que la emblemática Ciudad Prohibida, dejaron atrás los cortes clásicos y mostraron al público y al jurado sus creaciones más radicales.

Fue Yan Meiling, diseñadora de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Zhejiang (este del país), la que saboreó la victoria con su colección "Metamorfosis", en honor al libro de Franz Kafka, un repertorio de prendas en un predominante tono negro que dibujaban figuras distorsionadas, evocando una sociedad distópica.

"Para mí era la mejor colección, yo le puse la nota más alta", dijo Gabriel Torres, jefe de diseño de la barcelonesa Escuela Superior Felicidad Duce (FDModa), y que lleva dos décadas participando como jurado en este concurso en China.

Torres alaba la apuesta de Yan, quien quiso expresar con su colección la alienación humana, un mensaje de denuncia al que también recurrió el único europeo premiado, el italiano Tiziano Guardini (tercer galardón), con la muestra "Critical Design" (Diseño Crítico), con la que pidió vivir en armonía con la naturaleza.

El diseñador español admite con humildad que esta vez sus estudiantes "no han tenido tanta suerte... Siempre hemos tenido resultados muy buenos, el año pasado ganamos el segundo puesto, el anterior el primero y el tercero".

Laura Searle, de 27 años, y Claudia Guillot, de 22, ambas alumnas de FDModa, celebran la oportunidad de haber participado en un concurso que ven "irrepetible".

"Es una oportunidad inmensa, supone experiencia, currículum, contactos... La verdad es que yo creo que es irrepetible", comenta a Efe Searle, y ambas coinciden en que "el nivel estaba muy alto" y en que había "prendas y looks increíbles", añade Guillot.

Si bien no creen que haya mucha diferencia en las influencias de cada diseñador a pesar de su nacionalidad, ven un componente común entre los participantes asiáticos, sobre todo en los chinos y los japoneses: una formación más tecnológica.

Las jóvenes, cuyas colecciones no tienen nada que ver entre sí -"la mía es a lo grande, lleva hasta una valla de jardín dentro", cuenta Searle, mientras Guillot define la suya como "artesanal, de formas mucho más coquetas"-, subrayan la dedicación de los modistas chinos.

"Viven para ello, para ellos ésta es una de las competiciones más importantes de moda y se preparan durante meses", apunta Searle.

Tanto ellas como su mentor, Torres, creen que esa dedicación y sacrificio de los diseñadores chinos, entre otros factores, contribuye a que la moda de la segunda economía mundial esté cada vez más en el punto de mira mundial, aunque no haya aún una marca china reconocida internacionalmente.

"Falta cambiar un poco la percepción por parte de los occidentales, en China siempre han sido los productores y ahora están empezando a ser los creadores", arguye Torres.

Para convencer de ello, China celebrará un año más su Semana de la Moda, una congregación de jóvenes y viejos talentos de dentro y fuera del país que mostrarán sus diseños en varios enclaves de Pekín hasta el próximo 31 de marzo. 

EFE