Rossy de Palma invita a soñar desde la pasarela de Madrid



Como si se tratara de una flor sensual y luminosa que se abre en primavera, Rossy de Palma abrió este viernes el desfile de Andrés Sardá, firma que con su baño y lencería inauguró la 64 edición de la pasarela de Madrid. Cubierta de organza y seda, la actriz Rossy de Palma invitó a soñar y a disfrutar de una exuberante primavera con trajes de baño salpicados de multitud de flores y cristales de Swarovski.

"El de hoy es un desfile que está inspirado en el ciclo de la vida a través de las cuatro estaciones", explicó a Efe Nuria Sardá, directora creativa de la firma desde 1995.

Un recorrido en el que se exhibió el universo de la firma mediante biquinis y trajes de baño, coulottes altos, sujetadores joya, bodies lenceros, corsés entallados que se ciñen a la silueta femenina.

En cada cambio de estación, una variación estética. Para la primavera, volúmenes y mucho tul. "Rayas marineras y ligero tejido de rejilla en tonos azules, verdes y blanco, para la estación más hedonista, el verano", dice Sardá.

Hojas en tonos dorados, ocres, verdes y marrones evocan el espíritu del otoño, estación que Sardá recrea con texturas y juegos de transparencias, así como suaves devorés y encaje tipo "crochet", piezas de lencería que en ocasiones adorna con abalorios.

Para el invierno, la firma reserva las piezas más lúdicas como tops de tiras de cristales, flecos que expresan la sensualidad sobre el cuerpo de la mujer.

La piezas de baño también fueron el motor de la colección de Agatha Ruíz de la Prada, que tras varios años apostando por prendas más contenidas, más de costura, volvió a mostrar su lado más divertido y surrealista de la mano del césped artificial ecológico, un material que convierte en tejido para confeccionar faldas, vestidos y complementos.

Las divertidas fiestas en la piscina de los años cincuenta son el punto de inspiración de esta diseñadora quien revisa toda su iconografía y vuelve a mostrar su famosa "X".

Junto a sus afamados estampados corazones, arco iris, nubes, labios y ojos, esta madrileña ha mostrado otros motivos como pelotas de playa, tablas de surf o timones que recorren frescos bodies, vestidos o camisetas, ideados para primera hora del día.

Agatha Ruiz de la Prada, que desfiló hace un par de días en Nueva York, considera que el albornoz es una pieza importante para ir a la piscina y lo presenta en dos versiones. Una corta por delante, larga por detrás y anudada a la cintura; y la otra muy amplia y con largo a ras de suelo, una pieza que también se puede utilizar como toalla de playa.

En el desfile, con más de sesenta salidas, se vieron extravagantes piezas como el bañador flotador, el bañador bandeja o el bañador guitarra, creaciones que se codean con biquinis, a destacar el de pelotas salvavidas o el de corazones, realizado con más de trescientas aplicaciones de polipiel cosidas a mano.

Con la noche llegaron los tejidos más sofisticados. Terciopelo, satén, lúrex, lentejuelas de distintos tamaños, materiales con los que construye sensuales diseños que dejan al descubierto el ombligo de la mujer. 

EFE