Descubren un insólito gran tiburón prehistórico que abre un nuevo género



En alguna ocasión hemos equiparado el trabajo de los paleontólogos al de los detectives que intentan resolver un misterio con apenas un puñado de rastros y pistas. Para complicarlo aún más, se enfrentan a una escena del crimen que tuvo lugar hace millones de años y para rematar la faena, sus protagonistas pueden ser seres que ni siquiera conocemos.

Ese trabajo se hace aún más difícil en el caso de estudiar tiburones prehistóricos. Recordad que estos animales tienen un esqueleto cartilaginoso, que se perderá con los años sin dejar rastro, ofreciendo tras su muerte apenas una sola pista: sus dientes.

Cuando un investigador estudia los restos de algún dinosaurio suele contar con varios elementos fosilizados (huesos, huellas, deposiciones, etc.), en el caso de los grandes tiburones deberá sacar sus conclusiones solamente usando los restos de sus poderosas mandíbulas, en los supuestos más afortunados, o algunas piezas dentales, en los casos más habituales.

No es de extrañar entonces que sea este campo uno de los más controvertidos de la Paleontología y en el que podemos asistir a grandes debates y polémicas alrededor de las diferentes interpretaciones debidas, en muchos casos, a la escasez de fósiles conservados.

Esta semana muchas de las discusiones entre especialistas de tiburones han vuelto a aflorar con fuerza tras el descubrimiento de un nuevo ejemplar que, no solo ha sido catalogado como una nueva especie sino que ha abierto todo un género nuevo dentro de los tiburones.


Esta nueva especie, que además inaugura un nuevo género, se ha denominadoMegalolamna paradoxodon, y aunque su tamaño no era excesivo (en comparación con otros gigantes acuáticos por aquellas épocas) podía alcanzar casi los 4 metros y su dentición, no especializada y típica de lamniformes macrófagos, estaba adaptada a comer peces de medio metro a un metro.

Vivió a principios del Mioceno, esto es hace unos 20 millones de años, y su hábitat más probable fueron las aguas poco profundas, cercanas a las costas, donde podía cazar con mayor facilidad.

El término Paradoxodon significa “dientes paradójicos” puesto que los restos encontrados presentan una serie de rasgos que, si bien son comunes a otros géneros de tiburón comoOtodus y Cretalamna, sin embargo analizados en conjunto, nos sitúan ante un mosaico único y original al que los investigadores han concedido los honores de inaugurar un género nuevo… un hecho que nos vuelve a hablar de la difícil tarea de los científicos al estudiar la enorme diversidad que estos magníficos animales ofrecían en formas, tamaños y adaptaciones.

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