Los Trump acaban con las Kardashian


Los malos datos de audiencia del programa del ‘Klan Kardashian’ coinciden con la irrupción en la escena pública de la familia presidencial que acapara titulares


“Culpo personalmente a las Kardashian”. La cómica y presentadora Chelsea Handler expresó así de claro su enfado y frustración por la victoria de Donald Trump. Responsabilizó a las Kardashian por haber transformado la sociedad “en un reality show”. “Ellas fueron el principio del fin. La forma en la que estallaron y no desaparecen: es surrealista. Todo el mundo está a la venta”, dijo.


Los medios cubrieron la campaña de Trump como si de un reality show se tratara, quería decir Handler. “Le trataron [a Trump] como un animador primero”, dijo. Y ahora que esa estrella de reality show está en la Casa Blanca y preside el país, ¿hay sitio aún para el programa de las Kardashian? Los datos de audiencia de Keeping Up With the Kardashians dicen que no.

El último episodio estrenado era la gran esperanza, el más anunciado de esta temporada número 13, en el que Kim Kardashian hablaría por primera vez sobre el atraco que sufrió en París. Pero a pesar de la cantidad de titulares y atención mediática que recibió el incidente en otoño, el capítulo solo congregó a 1,58 millones de espectadores. Muy lejos de los tres millones que lograban las Kardashian solo el año anterior.
Kim Kardashian y Kanye West. GTRES


Una de las razones del fracaso del capítulo pudo ser que la más popular del Klan no reveló mucho más de lo que ya se sabía. La familia que saltó a la fama por la sobreexposición de sus vidas de lujo puede que haya agotado ese recurso. Después del atraco de París, muchos medios dijeron que Kim Kardashian era en parte responsable por compartir demasiado en sus redes sociales. Y la propia Kim ha cortado por lo sano esa sobreexposición.

La otra razón posible es que el público está cansado ya de ellas y han dirigido su atención a otra familia también preocupada por los datos de audiencia: los Trump. El asesor ético de Barack Obama lo decía recientemente: “Los Trump están usando la Casa Blanca como las Kardashian usaron la telerrealidad: para construir y ampliar todos sus negocios y empresas”. Acusaciones que hizo después de que se descubriera que Melania no se había retirado de las empresas de accesorios que dirige y esperaba conseguir un “contrato multimillonario” gracias a relaciones empresariales por su nueva posición.

Para las Kardashian su programa de televisión es su empresa madre. En octubre de este año cumplirán los 10 años en pantalla y aunque es un gran logro televisivo, por el camino que llevan se habla ya de una posible cancelación. ¿Y si pierden el programa, pierden su fuente de ingresos? Todas han sido bastante previsoras como para explotar su marca por otros lados: la mayor parte de los 51 millones que ganó Kim el año pasado le llegaron por su app, y sus hermanas tienen contratos millonarios con marcas y sus propias líneas de ropa o cosmética. Pero el programa seguía siendo el que alimentaba esos contratos. Según Forbes, sin él podrían ver afectadas sus cuentas corrientes.

Además, tampoco son ya las más poderosas en las redes sociales. Solo Kylie Jenner reina en Snapchat como la persona más seguida, mientras Kim sigue perdiendo puestos en Twitter e Instagram, frente a Katy Perry, Taylor Swift o Selena Gomez.

El capítulo sobre el robo de París era la gran esperanza, pero ha acabado dejando más claro aún que la fórmula por algún lado ya no funciona. O no es momento para el escapismo frívolo que abanderan, mientras el resto de celebrities son cada vez más comprometidas. O los Trump les han robado todo el protagonismo usando la estrategia Kardashian. Y ahora hasta Ivanka Trump tendrá despacho en la Casa Blanca.

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